Antes de embarcarme en el proyecto e-twinning me gustaría analizar mi realidad docente en base a tres aspectos: elementos mejorables, obstáculos en el camino y puntos positivos de mi práctica docente.
•Tres aspectos de mi práctica educativa que me gustaría mejorar:
-La gestión de los datos, en concreto, de todas las notas y documentos que se generan a través de las actividades en grupo. Me refiero, por un lado, a las múltiples notas (las que pongo yo; las que se ponen los alumnos autoevaluándose y coevaluándose); por otro, a los diarios de clase. Ello me genera un trabajo ingente que consume mi tiempo. Con el objetivo de mejorar el primer aspecto necesito una herramienta para que los alumnos introduzcan directamente sus notas en una aplicación y, a partir de esta, poder exportarlas y gestionarlas con una Excel.
Para mejorar el segundo, tengo que revisar el modo en que llevamos a cabo el diario y como traducir la información a nota numérica.
-La organización de los tiempos, en concreto, el cálculo aproximado del periodo que requerirá cada tarea a lo largo del curso. Ahora mismo planifico un poco a corto plazo, porque llevo poco tiempo enseñando las asignaturas en Secundaria y no tengo una visión general de currículo. Esta realidad me determina en este momento, pero con vistas al año que viene podré planificar mejor. Debo dedicar un tiempo a reflexionar sobre todas las tareas que hemos llevado a cabo, el tiempo que han requerido y planificar mejor a largo plazo.
-Aumento del tiempo destinado a la lectura en clase. Ahora mismo lo considero insuficiente. En la planificación a largo plazo debo incluir la competencia lectora minuciosamente, pensando tiempos, tareas y espacios.
• Dos obstáculos:
-Desde mi punto de vista la extensión de los contenidos del currículo sigue siendo un peso que impide llevar a cabo tareas complejas y significativas con tranquilidad. Dichas tareas, más si se llevan a acabo de forma colaborativa, requieren tiempo.
Aunque yo como docente me siento cada vez más liberada de esta losa, algunos compañeros, padres y alumnos piensan que si “no se acaba el temario” los alumnos no aprenden suficientemente.
-La organización de los tiempos con 55´de clase para cada asignatura no se adecua a determinadas tareas o proyectos. Sería adecuado poder tener dos horas seguidas con un grupo, por ejemplo, o trabajar conjuntamente dos profesores en el aula para llevar a cabo proyectos de forma transversal. Me gustaría repensar de forma radical esto, pero creo que está lejos de la mente del equipo directivo.
• Un aspecto positivo de mi práctica docente:
Desde que hace tres años volví a la Enseñanza Secundaria tuve muy claro que no me convencía el sistema tradicional del profesor como “transmisor de conocimientos” que imparte “una clase magistral”. Ahora, en la medida de mis posibilidades y del contexto en el que estoy, intento ser honesta con mis convicciones y probar permanentemente elementos nuevos, por ejemplo el aprendizaje colaborativo. Aunque el cambio genera en ocasiones inseguridad y caos, estoy muy satisfecha con esta decisión y sigo adelante con ella.